"Hola
a todos, aquí va la crónica de lo que fue
el VI Encuentro de Parapente Loma Bola, entre el 15 y 18
de agosto de 2003. Gracias a todos los que lo hicieron posible
con su participación.
Este
año la condición meteorológica no se
portó como nos tiene acostumbrados, sino más
bien como se comporta en este tipo de eventos: ¡mal!
Así y todo se voló todo los días ,
no todo y lo bien que quisiéramos, pero se voló.
Los días previos al Encuentro, hasta el jueves incluido,
se voló muy bien, y unos cuantos adelantados pudieron
disfrutarlo.
El
viernes, insólitamente, una capa de estratos de aproximadamente
300 metros se formó entre el despegue y el aterrizaje.
Por ser el primer día, el ambiente fue bueno, ya
que al no volar dejaba más tiempo para reencontrarse
con viejos amigos y ponerse al día de los chismes
mas jugosos del ambiente...
Esperamos
todo el día arriba a que se abra, pero no hubo caso.
Al final, abrimos la ventana para que los que tenían
GPS pudieran hacer un vuelo en parte visual y en parte guiados
por el dichoso invento. Para los que volamos, fue realmente
una linda experiencia, el manto de nubes acercándose
hasta cubrirlo todo y después volver a la luz con
350 metros sobre el aterrizaje.
A
la noche reunión en Vudú, un bar de la zona,
y a seguir las actividades sociales. Y temprano a dormir,
por que si la cosa seguía así, al otro día
día tendríamos un buen baile: nos jugábamos
la carta de llevar el Encuentro al Valle de Tafí,
donde habitualmente se puede volar cuando no se dan las
condiciones en Loma Bola.
Amaneció
el sábado no feo, sino espantoso... La nube estaba
en el drusgtore, y no tenia mucha pinta de mejorar. Un par
de llamadas a Tafi, unos enviados a Loma Bola para testear
el ''anchor'' de la nube y tomamos la decisión de
ir a Tafí. Fredy Powell, eficiente y entusiasta como
siempre, se encargó de preparar los caballos para
la subida.
Nos
acomodamos en los autos y en una hora y media estábamos
en el valle listos para subir. El sol brillaba y la brisa
se empezaba a hacer presente. De a poco sorteamos la subida,
20 minutos para los más rápidos y 45 para
los más gorditos. Tanto esfuerzo valió la
pena, y las condiciones regalaron vuelos de más de
dos horas, top landing hasta cansarse y las hermosas vistas
de este lugar. Un incidente cerca del aterrizaje con un
piloto chileno nos tuvo un rato entretenidos. Por suerte
no fue nada serio, ya al otro día estuvo volando.
En medio de la tarde, nos enteramos que ya Tucumán
estaba despejado y se estaba volando, así que nos
volvimos contentos como perro con dos colas...
El
domingo, a pesar del lindo sol, las térmicas se hicieron
rogar y fueron suaves y con techos bajos. No obstante se
giró lo que hubo, y pudimos poner una interesante
prueba de 10,5 kilómetros que la completó
Eduardo Deheza en poco menos de una hora. Lo siguieron Jorge
y Nahuel Arcuri, padre e hijo, y segundo y tercero, respectivamente.
Obviamente, todos de Tucumán, favorecidos por las
suaves condiciones.
Los
vuelos siguieron, un par de incidentes, el más grave
de un biplaza que falló la salida, resultado: pasajero
con tobillo fracturado. Por suerte todos los servicios trabajaron
bien, equipo de rescate y ambulancia. Los vuelos siguieron
hasta última hora, y a bañarse y prepararse
para la cena y fiesta final.
El
lunes, sol otra vez y más estabilidad aún,
ideal para pasar la resaca de la noche anterior. Despedida
de los amigos, los viejos y los nuevos, que siempre dejan
estos Encuentros, y el mismo aire de fiesta que se acaba,
de botella vacía, de hasta pronto que queda al final
del evento...
¿Números?
180 pilotos inscriptos, más de 35 que asistieron
y no se inscribieron, 245 personas a la cena del domingo,
21 personas afectadas directamente a la organización.
Gracias
a todos por su presencia y a los auspiciantes, Sol Paragliders,
Sky Sports, Aldo Isgut y Sky Paragliders, Iguana - Eco de
los Andes. Estos eventos no serían posible sin su
ayuda, y esperamos que sigan apoyando con su esfuerzo, esta
fuente de nuevos pilotos que son los Encuentros.
Por
último, una reflexión sobre aquellos pilotos
que participaron del encuentro y no se inscribieron. Sobre
todo a aquellos que piden Campeonatos Argentinos o que forman
parte directiva de clubes reconocidos, y cuando sale un
evento de esta naturaleza, tratan con supuesta ''viveza
criolla'' evitar aportar su granito de arena pagando la
inscripción. No es solo a nosotros a quienes engañan,
sino a todos sus compañeros de vuelo que pagan por
ellos, un servicio que se les brinda a todos.
Los
esperamos entonces el año próximo en el VII
Encuentro, ya estamos trabajando para ello, un abrazo".