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AirePuro
X-Trek
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Reporte
- Edición 2003
Viernes
10 de octubre de 2003: Cae la tarde en Lima (Perú)
y el bullicio de la ciudad aumenta. Es la hora punta. Un grupo
de nueve personas del Comité Organizador del X-Trek
2003 alista los últimos detalles de sus equipos de
campamento. Entrada la noche, la reunión es en Chosica.
Con una movilidad grande, especialmente contratada, se dirigen
al pueblo de Jicamarca (3200 msnm) al cual arriban después
de 4 horas de viaje. Dicho medio de transporte queda a disposición
de la organización. Aún es de madrugada y se
podrá descansar sólo un par de horas. Sólo
hay que abrigarse.
Sábado
11: Amanece en Jicamarca. La gente de la organización
arregla sus cosas y desayuna algo sencillo. Inmediatamente
se desplazan a cuatro diferentes puestos de control por donde
se llevará a cabo la competencia.
Mientras
tanto, en Lima, un segundo grupo de cuatro personas del Comité
Organizador sale muy temprano con destino al Santuario de
Santa Rosa de Quives (Canta) para preparar la partida que
se llevará a cabo a las 10:00 hs.
Otro
tercer grupo de cuatro personas del Comité Organizador
se reune temprano en Chaclacayo e inicia la subida por la
parte final de la ruta del X-Trek 2003 y se ubican en otros
dos diferentes puestos de control.
A
la hora programada, en Santa Rosa de Quives (1000 msnm), se
da inicio a la competencia con 29 participantes (3 individuales
y 4 dúos para la ruta corta de 20 kilómetros
y 2200 metros de desnivel para noveles, y 6 tríos para
la ruta larga de 60 kilómetros y el mismo desnivel
antes mencionado para experimentados). A cada equipo competidor
se le entrega una hoja con las coordenadas de los puntos de
control que deberán encontrar en la ruta hacia Jicamarca.
El
desnivel inicial es fuerte así como el sofocante calor
de esta árida zona. En esta primera parte abandonan
cuatro participantes. Los demás continuan. Aparece
una lucha sin cuartel por el primer lugar entre los equipos
experimentados que participan en la ruta larga.
Una
anécdota. En Jicamarca los organizadores preparan una
colorida línea de llegada con globos y papel serpentina
para que el primer equipo que llegue a dicho lugar rompa dicha
cinta multicolor. En determinado momento una chica de la organización
exclama: "¡Cuidado con el burro!" Lo que pasa
es que este inquieto animal se está comiendo toda la
cinta multicolor. Se ahuyenta al borrico y se vuelve a colocar
otra cinta pero, esta vez, con un guardián al lado.
A
Jicamarca van llegando los primeros equipos experimentados.
Entre el primero y el segundo apenas hay 10 minutos de diferencia
y aún es de día.
En
el transcurso de la tarde van llegando los otros competidores.
Los individuales y los dúos terminan su participación
en Jicamarca. Los tríos deben seguir hasta Chaclacayo
y para ello se les entrega otra hoja con las coordenadas de
los siguientes puntos de control por donde deberán
pasar. En Jicamarca tres tríos deciden abandonar la
ruta por cansancio.
Desde
Jicamarca, todos los participantes y organizadores de esta
parte de la competencia, retornan a Chosica con el transporte
contratado para tal fin. Es de noche y sólo tres equipos
(tríos) continuan en la pugna por el primer lugar de
la ruta larga. Aún falta mucho.
Domingo
12: Ya llegó la madrugada con la luna en cuarto menguante.
Por razones de seguridad, en el último puesto de control
que es previo a la llegada final, el Comité Organizador
decide parar durante unas dos horas a los dos primeros equipos
a los que se les contabilizó sus respectivos tiempos
de control. Después se reinicia la competencia, llegando
los mencionados equipos a la meta final durante la mañana.
Se hace entrega de los premios y se toman las fotos de rigor.
Ha sido una larga jornada, una grata experiencia y un gran
aliciente que nos motiva a continuar en esta gratificante
labor de difusión del excursionismo y montañismo.
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