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Tetratlón
San Rafael
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Reporte
- Tetratlón por Postas - Edición 2005
El
Tetratlón tuvo su día de fiesta en El Nihuil
el 23 de enero de 2005. Y como ha ocurrido otras veces, una
multitud siguió las diferentes disciplinas sobre una
escenografía cambiante como el propio paisaje. Y después
de 2 horas 29 minutos y 30 segundos, Los del Sur, se llevaron
la Copa Diario Los Andes.
El
equipo lo integraron Martín Mozzicafredo que llegó
desde su Neuquén natal para reiterar su predominio
sobre las aguas del lago y le entregó la malla al pedalista
Alejandro Videla quien prácticamente "voló"
sobre las piedras de los cerros. Y así llegó
con cierta luz al parque cerrado donde lo esperaba Gustavo
Agostini y su moto para empezar a "domar" el terreno
y después de 3 vueltas pasarle la posta a Cristian
Magioglio, quien a puro trote mantuvo la diferencia de 1 minuto
sobre el segundo (Cristian Mohamed, ganador de la edición
anterior) y alzó los brazos en el arco final.
Con
el sol del medio día a pleno se dio la señal
de partida. Y ahí, donde la tranquilidad del agua se
transforma en pequeñas olas, los esforzados kayakistas
comenzaron a darle forma y vida a una nueva edición
del Tetratlón de San Rafael. Fueron en total 55 equipos
(divididos en 7 categorías), es decir 220 deportistas
especializados en las palas del kayac, el manillar de las
bicicletas, las cilindradas de las motos y el gasto de toda
la adrenalina al compás de las piernas, para redondear
exitosamente una de las pruebas más convocantes del
Oeste Argentino.
Plateas
naturales
El
primer lugar elegido por el público fue la costa Este
del lago de El Nihuil. Allí, cuando el sol caía
a pleno, los kayaks y su tripulante fueron abriendo el espejo
del agua. Fue el inicio de la fiesta, que tuvo su continuidad
a la distancia, entre cerros y álamos, donde los pedalistas
le pusieron alas a los tubos de las bicicletas y fueron esquivando
piedras hasta el camino asfaltado.
Entonces
la platea popular buscó otro lugar en el terreno y
se adentró en la arena caliente, territorio dominado
por las motos de enduro. Hombres y máquinas en una
desigual lucha de saltos, derrapes y equilibrio a lo largo
de varios kilómetros.
El
final fue a puro pulmón y corazón. El trote
necesario para mantener la diferencia o acortar distancias
en la misma medida en que se fueron gastando las energías.
Y dentro del Club de Pescadores, con el lago a la izquierda,
se corrieron los últimos metros utilizando también
el último aliento.
Y
ahí bajo el arco de llegada, con el reloj que implacablemente
marcaba las horas minutos y segundos de la competencia, cada
uno tuvo su premio. El abrazo interminable de los integrantes
de cada equipo y después los amigos, junto a los familiares.
Medallas que certificarán -de ahora en más-
haber sido protagonistas en esta nueva edición del
Tetratlón, agua fresca y más tarde, cuando las
nubes fueron el telón imaginario que cubrió
el resplandor del sol, se vivió otra fiesta: la del
podio y ahí cada uno recibió el aplauso de esa
multitud que siguió cada tramo de la prueba y no podía
estar ausente en ese último acto.
(Información
cortesía Diario Los Andes, Mendoza).
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