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Orientatlón
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Reporte
- Primera Fecha - Edición 2004
La
Sierra Alta se negó a modificar su rutina invernal
ante las destacadas presencias, permaneció toda la
mañana sin correr la cortina de nubes que cubría
pudorosamente la inmensa y remota mole gris. A los navegantes
el detalle les pareció un reto adicional, en el principio
el racimo verde de ansiedades se desparramó en el lote
de maíz gualdo, incitando a la brújula a realizar
cabriolas sobre la carta todavía prolija.
De
a poquito eligieron la ruta para ellos más conveniente
y corrieron en busca de certezas matemáticas y gloria
efímera, el Orientatlón se posó sobre
las sierras más antiguas del planeta con su formato
novedoso, mitad juego, mitad aventura.
La
respuesta resultó interesante, todos acataron las órdenes
complejas, entendieron la naturaleza del juego y la naturaleza
que pisaron, todos buscaron intensamente confiando en sus
conocimientos, y se volvieron con los pasaportes garabateados
y las caras felices.
Algunos
maldicieron la declinación magnética, otros
su desesperación, pero todos fueron y volvieron con
el mismo sentido ético, el circuito tuvo un más
que aceptable comienzo, respaldado por presencias importantes
que se jugaron los puestos del podio y un numeroso grupo de
entusiastas que le dará seguramente gran sustento al
Orientatlón en el futuro.
Mendoza
espera en el segundo escalón, los navegantes repasan
en silencio y corrigen febrilmente rumbos equivocados.
La
sierra se vació de murmullos, se quedó con alguna
escuadra diminuta como recuerdo de una jornada dominada por
la carta y la brújula dos señoras dominantes
en la corte del señor Orientatlón.
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