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Olavarría X-Treme


Relatos de la Primera Fecha (7 de julio de 2002)

Pablo Bianchi

Llegamos a eso de las 8 de la noche del sábado al Club San Martín, en las Sierras Bayas (15 kilómetros de Olavarría) donde se hacia la acreditación, entrega de pecheras, se guardaban las bicis en un depósito, y se hacía la charla previa a la carrera.

Ahí es donde tomás contacto con el ambiente "aventura" o "carrera" ya que la mayoría de la gente se conoce entre sí y se pasan conversando, como es lógico, de: carreras, bicis, tiempos, cambios de bicis, carreras, frenos de bicis, comida para correr, zapatillas, y carreras.

También tomás conciencia que los que están ahí son tipos que quizá 60 días atrás estaban a 4000 metros de altura caminando un glaciar o un volcán, o quizás simplemente corriendo o andando en bici por un camino rural durante dos horas, ¡qué si los tratás de seguir en scooter, no los agarrás!

Eran fundamentales los datos que nos tiraban Ramón y Matías que conocen bastante, y acotaban "Juancho Aberenguen, ganó Iguazú en el 99 y segundo en el Ironman de Florianópolis", o "Ale Sepaquercia, tres Nueva York seguidas en 3 horas 40", quizás un "Carlitos Mural, bici traída de Europa de 3 lucas, llantas Michelín, rodamiento de plutonio integrado"...

Luego nos sentamos y los organizadores explicaron temas sobre el reglamento y detalles organizativos para continuar en el comedor del club con una "Cena de Carbohidratos" o sea tallarines a morir y más conversaciones y cruce de experiencias impresionantes (entre ellos... ¡porqué mi tirada por la barranquita del club con mi hijo Tomás de 2 años y su triciclo no creo que los hubiera impresionado!).

De allí al hotel Santa Rosa en el centro de la ciudad, un lujo con calefacción y agua caliente de sobra, y una hora preparando la mochila, ropa, calzas, no mejor calzoncillo, no mejor calzas, ¿pusiste un polar? Huy, cierto, ¿qué hacemos con el calzoncillo largo?, no, mejor poné la calza, dejá el polar y poné una dry fit, ¿tenés todo? No, empiezo de nuevo.

Ya agotado por esas 32 decisiones, cargar el Camel Bag (la clásica cantimplora pero en un sachet adentro de la mochila, con manquerita para tomar mientras seguís en carrera). Ponele gatorade, diluilo, ponele azúcar o pastilla de glucosa, ¿lo caliento? ¡No gilún!

Solo una cervecita o un "Fernando" en el bar de enfrente hacen distraerte de una tensión que se siente en el ambiente... Silencios... Nervios... ¿Hay alguien en el baño?

A dormir y a la mañana, 7:30 hs., una ducha y desayuno a reventar, "comé todo lo que puedas que hasta las 4 no comerás más que: agua - gatorade - power gel (vomitivo) - glucosa - agua - gatorade - otra pastilla de glucosa - más agua - y gatorade. Dejar que la naturaleza actúe, pasar por el "ñoba"... y listo, a cargar el auto y partir a la carrera.

Mucho nervio, precalentamiento, acomodada de ropa, ¿al final, pusiste el polar? ¡Estoy para sacarme el calzoncillo largo y ponerme la calza! ¿qué hago? Finalmente... largada y a correr. Y partís por una de las calles de la ciudad con un pelotón que rápidamente se empieza a distribuir, y a los 2 o 3 kilómetros saltás el primer alambre y empieza el campo traviesa por sendas de animales, trepar al cerro, mucha piedra, ojo con la bajada.

Es inolvidable estar subiendo una sierra, y ver todo el filo que sigue con unos muñequitos mínimos corriendo por ahí (obviamente a esa altura los primeros te sacaron una distancia impresionante... ¡y recién empieza la carrera!). Es muy difícil de transmitir lo que sentís corriendo por ahí arriba, viendo la ciudad de Olavarría para un lado, unos campos alucinantes para el otro, la cementera humeante por otro lado.

En estas carreras se ponen lo que se llaman "puestos de control o PC's" donde los corredores firman o dejan constancia de su presencia. En este caso se ponían unos papelitos con tu número de equipo en una urna, que si bien este proceso era de 10 segundos, te sentías como que habías cumplido al menos una etapa y por lo tanto quedaba menos camino por recorrer.

Sobre esta colina (iba a poner cerro, pero algún cordobés o mendocino se hubiera reído de mi apreciación) pasamos el PC número 1 donde continuamente te alientan (supongo que por la cara de desesperación que me observaron al darme cuenta que recién iba un 25% de la carrera aproximadamente).

Luego el descenso hasta un camino de tierra (¡Al fin! algo plano), luego un tramo de ruta, pasada por dentro de la alcantarilla previo porrazo de mi compañero que se lleva puesto un alambre de púa tendido en el suelo, sin consecuencias - y gracias a ello los primeros 15 segundos de detención... Yo insistía "¿Ale, no te convendrá que paremos un poco?"

De allí a un mini acantilado que a esa altura te parece la pared norte del K2 y no debía superar los 10 metros, más campo traviesa y un final a toda orquesta subiendo y bajando una mini-colina pero por caminos predeterminados para que la pendiente sea superable. Ello terminaba en unos cañadones finales bastante bravos, terraplén y ¡llegamos!... a la estación desde donde habíamos largado y donde nos esperaban las bicis.

Ahí contábamos con ventaja extra-deportiva... al ir en el pelotón del fondo, nuestras bicis estaban perfectamente a la vista ¡y con salida franca para continuar!

Apenas salís acomodándote el casco, guantes o calzas te das cuenta que todas tus disquisiciones de la noche anterior sobre la pilcha fueron en vano, no te acordás qué te tocaba ponerte, ni dónde estaba, y salís como viniste. (Esto probablemente porque el día que nos acompaño fue glorioso, porque si hubiera estado lloviendo o más fresco ni quiero imaginarme la situación).

Para prepararte, te hacían subir el camino de "Reyes" que dudo que algún rey haya subido sino era tirado por varios caballos, porque era una cuesta infernal que al finalizar te metían de nuevo en un campo y bajabas con la bici por una ladera soñada para esto, empezabas a tomar velocidad, algún arroyito, aparecía un bosque, más rápido, a mil por el bosque, ¿dónde están las marcas? ¡Acá!, a mil por ese lado, un pedazo de campo con unos surcos u hondonadas de un metro de ancho así que te sentías haciendo motocross, esta parte fue la mejor de la carrera.

Nuevo alambre, camino de tierra, y en una curva con subida hacia la izquierda no miramos las cintas en el pequeño camino que se abría a la derecha... Así que subiendo y bajando a mil un camino, nos pasa un equipo, y en la siguiente bifurcación los cuatro nos miramos para confirmar lo obvio... no hay marcas, perdimos la ruta.

En vano preguntamos a los lugareños, y después de perder un buen tiempo nos decidimos a volver todos silbando bajito hasta el último punto que sabíamos que era correcto. En ese momento una camioneta de la organización nos confirma "vuelvan atrás y busquen la vía".

Allí nos fuimos, encontramos la vía por donde "saltamos" durante un buen rato, vuelta al camino, arroyo... agua fría... Houston! We have a problem! Dada nuestra posición no valía la pena ser tan heroicos y tomamos el camino alternativo por el puente de la vía por dónde veníamos, y a seguir.

Luego un rato largo de caminos rurales, tierra, ripio, obviamente con ondulaciones y ya las cuestas se hacían más difíciles, un par de vados y cuando parecía que todo terminaba... otro desvío y camino de tierra para otra subida, la peor de todas, y ahora si a repetir el final difícil de la corrida pero para que no sea tan simple, ¡ahora con la bici al lado!

Alegría inmensa ver la deseada estación con espíritu de llegada, gritos y aplausos y el aliento final para animarse con los últimos 3 kilómetros. La verdad que ese entorno es el que te motiva a seguir viaje y no aflojar. ¿Por donde comienzan los últimos 3 kilómetros? ¡Bingo, por nuestra famosa cuesta de Reyes una vez mas! (se ligó unos buenos comentarios el pobre Sr. Reyes, su madre, familiares directos y hasta segundo grado de consanguinidad, que no tenían culpa alguna).

Luego bajando al terraplén y ahora si la llegada final a la estación, realmente emocionado y conmovido, un abrazo con Alejandro que en ese pique final se me escapaba, como en varios tramos de la carrera, y la recepción de los corredores, organizadores y curiosos que una vez mas aplaudían y vos te sentías llegando al Aconcagua o algo similar.

Aplauso, medalla y beso, revisión de equipamiento obligatorio, y paty y coca, el más rico o gratificante de todos los comidos.









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