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Carreras
de Aventura CASDe
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Reporte
- Etapa III - 13/07/2003
Gabriel
López, el director de la competencia, nos narra la
ocurrido:
"Otra
vez de vuelta entre paredes de cemento, pisos de asfalto y
el cielo después de los cables... Para colmo está
para llover, cómo lo cambiaría por el domingo
13 de julio a las 05:00 hs. cuando el piso era la escarcha
y la luna llena el techo.
Preparados
como para atacar la cumbre salimos en las mountain bike, Roberto
y yo, a repasar la señalización y marcar las
últimas referencias con la responsabilidad de saber
que, además de los aficionados, debería recorrerlas
el chico no vidente con su compañero.
A
las 08:00 hs. oímos por el handy que ya venían
los voluntarios para la organización (20 grandes personas),
estamos a 15 kilómetros del centro de Mar del Plata.
Sale el sol y amanece un día para correr, como si lo
hubiera pedido a www.siDiosquiere.com. En ese momento y por
efecto de la adrenalina pasó todo de golpe, la llegada
de los competidores, amigos, poner las banderas, organizar
los kit para los competidores, saludar, comunicarme con los
puestos de control, y así como si nada me hallaba dentro
de un camioneta rumbo a la largada, después de creer
tener todo listo y preparado para escuchar las alarmas de
lo imprevisto.
A
las 11:20 hs. largaron los 25 equipos participantes, entre
ellos los chicos de Necochea, las chicas de Gesell, los de
Capital y los locales con el no vidente. Recorrieron el perímetro
del camping que se encuentra enclavado en una vieja cantera,
y por las afueras hasta un horno de ladrillos donde se hacen
de barro uno por uno en moldes (como hace 100 años).
Luego de 2,5 kilómetros toman las mountain bikes y
entre varias lomas de camino pesado, llegan a la Laguna de
Ponce, rodeándola por donde esté más
firme. Llegan al rappel dentro de una cantera (chilenos) de
18 metros de altura, retoman la ruta de las MTB y pasan por
la cava e ingresan por una vía para recorrer los últimos
4 kilómetros hasta el camping e iniciar los 12,5 kilómetros
de cross final. Pasan entre máquinas excavadoras abandonadas,
debajo de puentes, ingresan a cuatro diferentes canteras (especie
de sierra pequeña de piedra dinamitada y en forma semicircular
que puede medir 300 metros de largo y tener 100 metros de
altura, la mayoría inundadas, formando espejos de agua
con vida silvestre), y finalizan el recorrido luego de la
vía ferrata y cruzando sobre cámaras de camión
unidas, impulsados por una cuerda, los últimos 150
metros del espejo de la cantera del camping.
El
anteúltimo equipo llega luego de 6:30 horas, es Lelio
Sanchez, el no vidente, e Iñaki Goñi, su compañero,
mi amigo personal. Allí reaccioné, se me terminaba
la carrera y todos estaban bien, todo salió bien, me
abracé con ellos y muy emocionado bajé las persianas
de tres meses de duro trabajo, las medallas, las remeras,
los premios hechos a mano y el refrigerio fueron la excusa
para unir a tanta buena gente que amamos esto. Agradezco tanto
a mis compañeros del C.A.S.De. como a los voluntarios
(desconocidos entre sí) y a todos aquellos que aportaron
su apoyo a este evento. Espero que siempre se encuentren allí,
porque sin ellos esto no hubiera sido posible. ¡MUCHAS
GRACIAS!"
La
clasificación puede consultarse aquí.
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